El Clima y la Viña. 2ª parte. Por Richard Sanchoyarto.

 

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El Clima y la Viña.

Los elementos individuales del clima más relevantes para el desarrollo de la viña son la temperatura, la luz solar o insolación y el régimen de precipitaciones.

La temperatura es el elemento individual más importante para el desarrollo de la viña. Se precisa un periodo prolongado de suaves temperaturas para conseguir madurez. Las latitudes adecuadas para la viticultura, en función del clima, se encuentran aproximadamente entre los 30º y los 50º en ambos hemisferios. El desarrollo metabólico de la viña comienza con temperaturas superiores a los 10º y realiza su ciclo de fotosíntesis con medias de entre 15º y 30º. Una diferencia significativa de temperatura entre el verano y el invierno permite que la viña entre en reposo. Con temperaturas por encima de 35º la planta detiene el proceso de maduración y las heladas de invierno por debajo de los -15º pueden matarla. Los cambios de temperatura entre el día y la noche también afectan de forma importante a cómo las uvas maduran. Si la variación es pequeña las uvas carecerán de acidez mientras que si la diferencia es grande las uvas presentarán un mejor equilibrio y retendrán la acidez. Los viticultores pueden intentar moderar la influencia de la temperatura con la elección de la ubicación del viñedo. Cada 100 metros que se gana en altura sobre el nivel del mar se reduce la temperatura media en aproximadamente 0,5º así como plantar en una colina con orientación este reduce la exposición del viñedo al sol de la tarde.
La insolación es otro elemento clave que todos los viticultores vigilan, ya que es el motor de la fotosíntesis. La orientación del viñedo y de las hileras de viñas así como su separación, los distintos sistemas de poda y el manejo de la masa foliar para aumentar o reducir la exposición y el aireado de los racimos, son elementos clave encaminados a optimizar el efecto de la luz del sol. Las decisiones relativas a estos elementos dependerán de las variedades plantadas ya que cada una de ellas presenta diferentes patrones de vigor y crecimiento.
Para la viña el aspecto relevante de las precipitaciones no es tanto el volumen, ya que hay grandes zonas vitícolas con precipitaciones muy altas o muy bajas, sino el momento del ciclo de vegetativo en el que éstas se producen. Las lluvias de invierno ayudan a crear reservas, las caídas al inicio del ciclo pueden afectar al tamaño de la cosecha y las caídas antes de la vendimia pueden afectar a la calidad ya que diluyen los ácidos y rompen el balance aromático de la uva. La consecuencia más temida de la lluvia es el riesgo de enfermedades fúngicas que pueden expandirse rápidamente por el viñedo y arruinar la cosecha. En algunas zonas las lluvias de otoño siempre se presentan, la única incertidumbre es cuándo, por lo que los viticultores deben asumir cada año el riesgo de decidir entre conseguir una mayor maduración y que la lluvia arruine su cosecha.

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Acerca del Terroir.

Terroir: Es un termino francés que se refiere al carácter especifico de una zona geográfica, geológica y climática concreta, estrechamente relacionada con las personas que la explotan.

El Terroir, va desde el subsuelo a la superficie y la composición de ambas, el clima y los diversos microclimas que nos podemos encontrar en una misma parcela por pequeña que sea esta, su orografía, su altitud su latitud …etc. La idea que trato de expresar es la enorme complejidad y singularidad que puede tener un trozo de tierra. Pero esto aun no es el Terroir, la tierra necesita de la comprensión del hombre para poder llegar a expresarse dentro de una botella vino. En ocasiones se tardan generaciones enteras, pero detrás de un gran vino siempre están personas que han entendido lo que en su viñedo acontece.

Carles Ortiz, trabajando su viñedo. Para la bodega de la familia Ortiz en el Priorato.

Carles Ortiz, trabajando su viñedo. Para la bodega, Familia Ortiz, en el Priorato.

Iñaki G.R.