Buenos y Baratos.

Cuando pensamos en vinos económicos no tenemos razones para cambiar nuestro umbral de exigencia, si bien es cierto que esto reduce las opciones. Si pedimos a un vino ciertas condiciones de elaboración, como por ejemplo que provenga de pequeñas parcelas y de elaboradores cuidadosos con el viñedo, esto nos alejara de las denominaciones de origen más afamadas pero no perderemos calidad, quiero mencionar unos pocos de estos vinos excepcionales con precios igualmente sorprendentes.

El primero del que quiero hablar, como no, viene de Galicia, D.O. (denominación de origen) Valdeorras, Bodega O Cepado en Orense. Por unos 7 euros tenemos Cepado, un vino blanco, un Godello de primera división, limpio en aromas, intenso y delicado, la mejor expresión de esta variedad nos la proporciona esta pequeña bodega. En cuanto al maridaje este vino es tremendamente agradecido ya que con todo tipo de pescados, arroces , incluso con carne blanca y comida asiática ;siempre que no esté excesivamente sazonada, da la talla, de sobra.

cepado

Seguimos en el norte, pero nos vamos al Este en la provincia de Bizkaia, y bajo la D.O. Bizkaiko Txakolina. nos encontramos la bodega Itsasmendi (mar y montaña). Sin duda la bodega mas inquieta y que más está trabajando en  el estudio de los diferentes micro climas y suelos en toda D.O. Me encantaría ver la cara de aquellos que tienen una idea estereotipada del txakoli cuando prueben sus vinos. Tienen diferentes elaboraciones según parcelas y sus precios varían, hoy sólo voy a hablar de su vino más económico, no por esto peor. Un vino blanco que responde al mísmo nombre que la bodega Itsasmendi es un txakoli arquetipo de lo que hoy es un buen vino de la zona, sin la acidez de antaño. Fresco, de aromas limpios a fruta, ligeramente floral y con agradables notas herbáceas y cítricas, elaborado con las variedades Hondarrabi Zuri y Hondarrabi zuri zerratie, típicas de la zona. Por unos 7 euros, un vino perfecto como aperitivo que con pescados a la brasa o fritos, resulta delicado y refrescante.

itsasmendi

 

D.O. Navarra, aquí esta la bodega     Caudalía, 4 Ha. y unas 15.000 botellas de Syrah 100%, Paal es su nombre. Un vino que muestra sin artificios su variedad con un estilo desnudo y más cercano al los Syrah Franceses que a los de este lado de la frontera. Su precio es de unos 7 euros, podremos maridarlo con guisos y platos potentes, pudiendo disfrutarlo por copas  sin que nos canse desde el primer momento, como sucede con algunos hermanos de variedad muy alcoholicos y concentrados.

 

 

paal

Jiménez Landi, D.O. Méntrida en toledo, no voy a extenderme ya que he mencionado esta bodega anteriormente y queda claro que es de mis favoritas. Bajondillo es el vino más económico de esta bodega aunque en una cata a ciegas jamas lo diríamos. Cuesta 8 euros, Syrah, Merlot, Cavernet Sauvignon y Tempranillo, un coupage( mezcla de variedades) poco común pero hermanado como si se tratara de un monovarietal, un vino que marida con cualquier producto a la brasa incluidas las verduras.

 

Bajondillo

D.O. Montsant, un vino elaborado por la bodega Ronadelles con métodos biodinámicos llamado Cap de Ruc (cabeza de burro) finaliza mi lista, Garnacha 100% sorprende por su elegancia, su etiqueta, una cabeza de burro negra sobre un fondo amarillo nos puede hacer pensar en un vino rústico y austero, pues no, elegante, limpio y cálido así es Cap de Ruc sorprendente, no creo que llegue a los 8 euros y se disfruta de principio a fin. Perfecto para comida informal, un todo terreno o mejor dicho un todo maridaje.

cap de ruc

 

Por supuesto hay muchos más, y soy consciente que me he dejado la mitad sur del país y las islas, donde hay grandes vinos que podrían encajar en esta lista, será la próxima vez.

retrato-04                                                                                                                                                                                                          Iñaki Garrido Ramos.

 

Iván Martínez Hierro. “Cuando el vino sustituye al postre”

Iván Martínez Hierro.

“CUANDO EL VINO SUSTITUYE AL POSTRE”

No es mi intención establecer un paralelismo entre qué es más importante, si el vino o la gastronomía, y mucho menos el de restarle importancia al sector de la repostería, que tantos profesionales posee nuestro panorama gastronómico nacional y que cuenta con una tradición milenaria de recetas caseras que se han transmitido de generación a generación. Fíjense si en nuestro país hay tradición al dulce, que no hace falta mencionar toda la cantidad de bocados que se han realizado en los monasterios desde hace siglos y que son toda una delicia. En las últimas décadas, el personal dedicado a la elaboración del postre en la restauración tiene ya el mismo valor que el chef tradicional, y es por ello, que desde estas líneas transmito mi admiración por todos ellos.

Pero lo que quiero exponer, y que seguramente les ha pasado en varias ocasiones, es que en esta era de extensos menús degustación o de comidas y cenas copiosas, cuando llega el momento del postre parece que la capacidad estomacal se resiste y aunque en el subconsciente resurge ese viejo dicho de “reventar antes que sobre”, nos empeñamos en cambiar del salado al dulce para encarar la sobremesa. Si a esto le añadimos la opción de maridar el postre con un vino dulce, pues ya puede ser la gota que colma el vaso.

No pretendo tirar por tierra todas las posibilidades de maridar postres, que los hay y muchos muy buenos e interesantes, pero quiero transmitir que en muchas ocasiones son maridajes redundantes y sumar dulce + dulce, puede dar como resultado una sensación demasiado empalagosa.

Es por ello, que desde estas líneas mi propuesta se basa en que el momento reservado al postre sólido pueda verse sustituido por un vino en sí. Y dentro de la parcela de los vinos dulces, de postre o especiales, existe una increíble diversidad de técnicas de concentración de azúcares, formas de elaboración, variedades u orígenes. Dado que nuestro país tiene una cultura de este tipo de vinos excepcional, y por qué no, también hay que hacer promoción del producto patrio, no me parece osado no nombrar a otras tantas joyas enológicas del resto de Europa y del mundo.

Si venimos de una degustación de sabores no muy potentes, maridados con vinos delicados y no excesivamente carnosos, podremos acabar con cualquier tipo de vino a partir de una sobremaduración extra, o también llamada “vendimia tardía”, a partir de uvas tradicionalmente bastante aromáticas, como toda la familia de las Moscatel que podemos encontrarnos en el litoral Mediterráneo, Navarra o algunas de la zona centro, como en Madrid, sin olvidarme de las excepcionales Moscatel del sur, como muchas que se producen en Málaga. En este tipo de vinos se cubren unas expectativas amplias para la mayoría de los paladares, con aromas limpios, intensos y muy primarios, y un paso por boca con un dulzor justo y un frescor muy apetecible. Todo ello puede estar mejor reflejado si son “vinos naturalmente dulces”, aquellos cuya fermentación alcohólica se para sin emplear añadidos como el alcohol vínico, y que sí se suele emplear para elaborar “vinos dulces naturales”. Estos dos tipos de menciones son de las cosas más absurdas que me he encontrado en el mundo del vino y que soy consciente de que confunden totalmente al consumidor, algo que a mí también me ha ocurrido y que me ha costado mucho tiempo diferenciar, ya que son dos términos similares que parecen decir lo mismo. Pero esto es una reflexión que no viene ahora a cuento y que daría lugar a otro debate.
Volvamos al tema, otra variedad potencialmente aromática como la Malvasía, da en las islas Canarias unos vinos también muy atrayentes en aroma y fáciles de entender, siempre con ese rasgo singular que ofrece la tipicidad de los suelos volcánicos de las islas.

Cambiemos de estilo y crucemos el umbral de la ligereza para empezar a abrir el sentido del gusto con vinos más desarrollados y con unos procesos de envejecimiento más acusados, aptos para aquellos consumidores que busquen que esa copa que sustituya al postre sea un auténtico despliegue de aromas embriagadores y que su largo retrogusto sea el hilo conductor de una sobremesa con una excelente compañía.
Haciendo un breve paréntesis, reconozco que cuando empiezo a ver esos colores ocres, dorados o ambarinos en este tipo de vinos, comienzo a inquietarme, se me acelera el pulso y presiento que voy a encontrarme con algo excepcional y único….

Y para este segundo bloque, primero tengo que dirigirme obligatoriamente hacia al sur de España, para mencionar la gran diversidad de los vinos andaluces y su excepcional y único sistema de crianza dinámica a base de soleras y criaderas, que conservan parte de los vinos más viejos de la bodega y que se mezclan año a año con las producciones más recientes, para dar como resultado unos vinos únicos e irrepetibles.
La magia del artista y de la propia flor del vino ha hecho que a partir de variedades de uva algo planas y neutras, como la Palomino Fino, den lugar a unos vinos excepcionales. Para sustituir al postre, pues podríamos decantarnos por vinos generosos más complejos como Olorosos, Amontillados o algún Palo Cortado; obviamente, estos tipos son el perfil más seco y salino de Jerez. Pero para los que prefieran acabar con un Jerez más dulce, para ello está la fantástica uva blanca Pedro Ximénez, que tras largos procesos de pasificación al sol bajo la técnica de “soleo”, que no la soleá musical, adquiere un color, aroma y densidad difícil de imitar. Los hay con más o menos pasificación, y en función de estos tiempos darán unos vinos más o menos melosos. Pero lo que está claro es que estos vinos nos pueden dejar un maravilloso sabor de boca con un retrogusto que perdurará durante un buen rato.
En otras regiones como Montilla-Moriles o el Condado de Huelva, nos podemos topar con otros vinos excelentes, y en Huelva concretamente se elabora otro vino de lo más singular, el Vino Naranja. En este caso, puede partir de uvas como Pedro Ximénez, Moscatel o algunas otras autóctonas como la uva Zalema, que tras una maceración con la corteza de una variedad de naranja de la zona, comienza un largo proceso de envejecimiento en soleras y criaderas que da como resultado un vino muy fragante en aromas, con unas notas de cítricos que ofrecen una alternativa más fresca a los vinos más tradicionales, pero sin perder su identidad de vino generoso.

Nuestro país tiene un clima suficientemente templado como para conseguir unas maduraciones suficientes para este tipo de vinos, y en diversas regiones se cultivan otros grandes vinos de sobremesa como es el Tostado de Ribeiro, de la misma D.O. gallega en Ourense y que puede partir de uvas blancas o tintas. Tras la recolección, se somete a una pasificación, pero en este caso es a cubierto, sin la acción directa del sol. En Cataluña y en Tarragona concretamente, hay más cultura del Vino Rancio, a partir de Garnacha generalmente y que como su propio nombre indica, surge de un enranciamiento del propio vino a partir de una aceleración oxidativa en vasijas de cristal expuestas a los rayos del sol. Otro vino con nombre propio, el Fondillón de Alicante, a partir de la uva tinta Monastrell y que es otro ejemplo de un grandísimo vino tras años de envejecimiento, ya que como mínimo debe criarse un período de 12 años.

Y habría muchos más, estos quizás sean los que más han destacado durante nuestra historia más reciente, pero la diversidad cultural de cada región ha hecho que en cada zona vitícola se produzca un vino auténtico y diferente.

Como conclusión, creo que tenemos suficiente potencial e historia multicultural como para apreciar y disfrutar en este tipo de vinos de pedazos del pasado reciente de cada bodega o elaborador, y no he hablado de precios, pero en su gran mayoría cuentan con una relación calidad-precio sorprendentemente justificada.
Debemos de potenciar el consumo de estos vinos y en estos tiempos de disgregaciones territoriales, aun más apostar por nuestro producto nacional.

Iván Martínez Hierro.

 

Todo el mundo conoce a Iván Martínez Hierro por haber ganado la nariz de oro 2014, el año anterior también fue finalista clasificandose como 1º de toda la franja norte de España. Desde luego clasificarse dos veces como primero y ganar la nariz de oro no deja de ser una hazaña que lo define en el mundo del vino. Pero haber colocado el negocio familiar: La Tienda el Colmado en Medina de Pomar, entre los lugares imprescindibles para los amantes del vino, es para mí el mayor de sus  logros.

VIEJO MUNDO VS. NUEVO MUNDO

VIEJO MUNDO VERSUS NUEVO MUNDO (Por Richard Sanchoyarto).
Cuando usamos estos términos en el mundo del vino nos encontramos con diferentes formas de entenderlos. Desde estas líneas vamos a intentar dar una pequeña, y por lo tanto simplificada, aproximación más que a la definición al concepto que subyace detrás de ellos. Desde un punto de vista geográfico cuando hablamos de vinos del Viejo Mundo nos estamos refiriendo a vinos elaborados en Europa, mientras que los vinos del Nuevo Mundo abarcarían el resto de zonas productoras, principalmente Australia, Estados Unidos y América del Sur. Esta distinción en función de la geografía ha sido ampliamente superada a los largo de los últimos años y ahora hablamos más de estilos Viejo Mundo y Nuevo Mundo, por lo que podemos encontrar vinos de estilo Nuevo Mundo elaborados en Europa y viceversa.
Haciendo un poco de historia, los elaboradores del Nuevo Mundo, durante la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a elaborar vinos de calidad usando técnicas científicas modernas en vez de las prácticas tradicionales del Viejo Mundo. Estos nuevos estilos de vino contrastaban con los tradicionales europeos en diferentes aspectos. Hoy el término Nuevo Mundo se usa para describir vinos elaborados mediante innovación técnica, experimentación y manipulación. En el Viejo Mundo las técnicas en el viñedo y la bodega tienen más que ver con la tradición que con la ciencia, la noción de terroir es muy importante y valorada ya que las características de la región son las que crean el vino, no las condiciones de vinificación.
Las principales diferencias entre estos dos mundos están definidas principalmente por las condiciones climáticas, además de por las filosofías de vinificación y las regulaciones legales.
Una diferencia básica entre el Viejo y el Nuevo Mundo es el clima. Las regiones vinícolas europeas suelen ser más frías que las exteriores a Europa. Las principales zonas del Nuevo Mundo: California, Australia, Chile, Argentina y Sudáfrica, se consideran áreas cálidas con temperaturas superiores a la media de las zonas de producción mundial. Estas zonas consiguen mayores niveles de maduración, lo que afecta a algunas de las principales características del vino: Acidez, Alcohol y Cuerpo. Aromas de fruta madura, gran cuerpo y alto contenido alcohólico son los ingredientes para vinos basados en la potencia y la frutosidad.
En el Viejo Mundo, donde las condiciones son más frías y los niveles de maduración son menores, los vinos resultantes son naturalmente más ácidos, contienen menores niveles medios de alcohol y un cuerpo más ligero. Fineza y elegancia marcan los vinos resultantes, que serán más contenidos y sutiles en busca de la expresión del terroir.
Con siglos de experiencia, el Viejo Mundo ha podido llegar a conocer más íntimamente su terreno y encontrar las variedades y técnicas de viticultura que mejor se adaptan a su ubicación, determinando los aromas y características del vino. La viticultura es más importante que la enología.
El Nuevo Mundo, a falta de tradición, ha depositado su confianza en la ciencia y la tecnología para determinar su filosofía. Los vinos son más intensamente manipulados, la enología es más importante que la viticultura y esto es necesario ya que en ocasiones se trabaja con variedades que no son las más apropiadas para una determinada región. Esta manipulación se hace más evidente en los procesos de crianza y finalizado del vino. Se usa más intensamente la madera, favorecido por la potencia y concentración de los vinos, hasta el punto de convertirse en principal protagonista del perfil aromático mientras que en la mayoría de los vinos europeos la madera juega un papel de complemento.
La importancia de la tradición en el Viejo Mundo y su ausencia en el Nuevo Mundo han marcado también las leyes y regulaciones del vino. Europa ha dispuesto de muchos siglos para averiguar que variedades crecen mejor en las distintas regiones y como los vinos deberían ser producidos a partir de ellas y sólo ha tenido que recogerlo en leyes que promueven el estricto cumplimiento de la tradición por parte de todos los elaboradores. Las leyes europeas en su mayoría están basadas en la región y como extensión de esto no llevan el nombre de la variedad en la etiqueta sino la zona de producción.
En el Nuevo mundo no ha habido tiempo para todo lo anterior así que los elaboradores deben estar constantemente experimentando con diferentes variedades en diferentes viñedos y en diferentes regiones vinícolas. Las leyes del vino del Nuevo Mundo recogen este espíritu con normas poco estrictas y llenas de excepciones para que los elaboradores puedan continuar mejorando el conocimiento de sus variedades y viñedos. La variedad es por tanto la principal referencia para estos vinos y de ahí su presencia en las etiquetas.

portda trans* Richard Sanchoyarto, es profesor de la escuela superior de Hosteleria de Artxanda (Bilbao). Imparte clase en el curso de especialista sumiller, y es una de las personas más cultivadas y experimentadas en el mundo del vino  que he tenido la oportunidad de conocer.

El futuro de la Nariz de Oro.

En plena era digital, me parece admirable que una revista como Vino y Gastronomía apostara por un formato de tanta calidad, un papel de primera con fotos increíbles  y textos brillantes.

Ellos eran los encargados de organizar cada año el concurso Nariz de Oro, no voy a entrar en si estaba bien o mal, solo puedo decir que la organización era excelente, y para los profesionales del mundo del vino suponía un día de fiesta y reunión.

Pues bien, hace solo unos días Vanesa Viñolo subdirectora de la publicación y encargada de la organización de Nariz de Oro, comunicaba en su pagina de Facebook el cese de esta actividad a corto plazo.

Lo cierto es que no sé qué futuro correrá Vino y Gastronomía, pero me temo lo peor. Respecto al concurso el mundo del vino lo va a notar, éste estaba en las primeras páginas de todos los medios.

Creo que Vanesa y su equipo pueden sentirse orgullosos del trabajo realizado, pues tocaban la excelencia en todo lo que hacían. Hasta el premio era excepcional, una obra del gran Antonio López.

Os vamos a echar de menos aunque este mundo es tan pequeño que seguro nadie se va a perder.

 

Francis Ford Coppola.

 

Francis Ford Coppola.

Francis Ford Coppola.

 

Solo hay una cosa que reprocho al mundo del vino, y es el haber atrapado al cineasta que mas admiro. No creo que sea culpa solamente del vino, supongo que el haber llegado a lo máximo que se puede llegar en el mundo del cine también tendrá su parte de culpa. En todo caso y ya que es un personaje inaccesible para mi, me gusta imaginar, que fue lo que le llevo a tomar esta decisión. Supongo que un viñedo, tiene que ser eso, no creo que ninguna botella de vino pueda provocar semejante catarsis.

Probé sus vinos de la mano de Adam Perkal (Mundidrinks), su gama media Diamond Collection, un cabernet sauvignon, varietal, limpio y que no decepciona, bueno no decepciona, siempre y cuando no le pidamos a su vino que sea como su cine.

Lo cierto es que desde 1975 Coppola empezó a canalizar su frustración por algún que otro fracaso profesional a su otra pasión, el vino.

En todo caso, si conseguís alguna de sus botellas será una difícil cata, porque su vino  huele a: El Padrino, Apocalypse Now, Drácula . . . . . . . . . . . . . . ..

images-5

sobre las Vacas Locas.

 

No puedo resistirme a publicar esta conferencia de Rudolf Steiner, (padre de la biodinámica) sobre un tema que poco tiene que ver con el vino, salvo que la biodinámica es una practica que goza cada día de mas adeptos en el mundo de la viticultura. Quizás a los que creen que la biodinámica es algo esotérico les pueda hacer cambiar de opinión. No olvidemos que esta conferencia fue impartida en 1923.

Rudolf Steiner

Rudolf Steiner pronosticó sobre las vacas locas.

»…Bien saben ustedes que existen animales que se comportan como vegetarianos sin tacha. Ciertos animales no comen carne.

Tomemos el ejemplo de nuestras vacas, que no comen carne. Los caballos tampoco tienen avidez por la carne, sólo comen vegetales.

Así pues, hay que darse cuenta de que el animal no se conforma con engullir el alimento, sino que también se desembaraza permanentemente de lo que se halla en su cuerpo. Ustedes saben, por ejemplo, que los pájaros mudan las plumas. Pierden su plumaje y lo tienen que sustituir por nuevas plumas. Saben que los ciervos pierden sus cuernas. Ustedes mismos, después de cortarse las uñas comprueban que crecen. Pero lo que aparece en estos casos de modo tan visible, ¡se desarrolla de forma constante! Eliminamos continuamente nuestra piel. Ya lo he comentado antes. Y en el espacio de siete u ocho años hemos eliminado todo nuestro cuerpo, lo hemos sustituido por un cuerpo nuevo. En los animales ocurre lo mismo.

Detengámonos un poco en una vaca o un buey: algunos años más tarde, la carne que está en él ha cambiado completamente. En el ser humano la situación es poco diferente respecto a la del buey: la regeneración es más rápida en el buey. Por tanto su carne está regenerada. ¿Pero qué hay en el origen de esta carne? Eso es lo que deben ustedes preguntar. En su origen hay materias vegetales puras. El mismo bóvido produce su carne a partir de materias vegetales. Esto es lo más importante de lo que hay que darse cuenta. Por tanto el cuerpo animal es capaz de transformar los vegetales en carne. Ustedes pueden cocer una col tanto tiempo como quieran, pero no obtendrán carne. Poniendo la col en la sartén o en la cazuela, no se transformará en carne más de lo que lo hará un pastel. Por tanto no hay técnica que permita esta transformación. En resumen, lo que no puede hacer la técnica, se hace en el cuerpo del animal. En el cuerpo del animal simplemente se produce carne. Pero las fuerzas necesarias para esta operación deben hallarse previamente en el cuerpo. Entre todas las fuerzas de la técnica de que disponemos, no están las que permiten transformar los vegetales en carne. No las tenemos. Por tanto nuestro cuerpo y el cuerpo del animal contiene las fuerzas capaces de transformar las sustancias vegetales, los materiales vegetales, en materiales cárnicos.

Vean una planta. Se halla en un campo o en un prado. Hasta ahora las fuerzas han actuado, han hecho crecer las hojas verdes, las bayas, etc. Supongan que una vaca come esta planta. Una vaca o un buey que la coma la transformará en carne. Esto significa que el buey posee las fuerzas que le permiten transformar la planta en carne.

Imaginen que al buey le entran ganas de decir: «Ya he paseado bastante y de no hacer sino arrancar estas hierbas. Otro animal lo podría hacer por mí. ¡Me voy a comer a este animal!» Y el buey se pone a comer carne. ¡Sin embargo es capaz de fabricar por sí mismo carne! Él dispone de las fuerzas que se lo permiten.

¿Qué pasaría si en vez de vegetales el buey se pusiera a comer carne? Pues que todas las fuerzas que podría producir la carne en él se hallarían ociosas. Tomen cualquier fábrica que produzca cualquier cosa y supongan que no produce nada, peroque ponen toda la fábrica en marcha. Imaginen el despilfarro de fuerzas que podría haber. Se desperdiciaría una fuerza considerable. Pues bien, la fuerza que se despilfarra en el cuerpo del animal no se puede disipar así como así. Al buey le desborda esta fuerza, ella hace en él otra cosa que transformar en materiales cárnicos los materiales vegetales. Esta fuerza mora, está ahí, pero actúa de otro modo en él. Y lo que hace en él produce todo tipo de desechos. En vez de carne, fabricaría sustancias perjudiciales. El buey se llenaría de todo tipo de materiales perjudiciales fabricados, si se convirtiera repentinamente en carnívoro. Se llenaría particularmente de ácido úrico y urato.

El urato tiene costumbres particulares: debilidad por el sistema nervioso y el cerebro. Si el buey comiese directamente carne, resultaría una secreción de urato en cantidad enorme, el urato iría al cerebro y el buey enloquecería. Si podemos experimentar con alimentar todo un rebaño de bueyes dándoles de repente palomas, obtendríamos un rebaño de bueyes completamente locos. Eso es lo que pasaría. A pesar de la dulzura de las palomas, los bueyes se volverían locos…«

Rudolf Steiner

Fragmento de la conferencia del 13 de enero de 1923, en Domach, dada a los obreros que construían el Goetheanum.

Selección 2014.

Se acaba 2014 y toca hacer balance después de probar tanto, tantas ferias, tantas catas, presentaciones etc. Voy a hablar de tres vinos que por distintas razones se han quedado fijados en mi mente durante este año, no son novedades,sólo lo fueron para mi, y sé que  me dejo muchos, muchísimos en el tintero,  pero quiero mostrar algunos. Por hablar de zonas creo que vivimos un momento de efervescencia, elaboradores radicales fieles al terroir, pequeñas bodegas que están revolucionando el panorama vinícola. Galicia es para mi un ícono, hablaré de esta región y sus productores largo y tendido más adelante, es tan impresionante el producto gallego que en un solo post, es misión imposible. La Sierra de Gredos es otro lugar de máximo interés, su trabajo sobre todo con la variedad Garnacha no deja de sorprenderme. Cada rincón del País esconde grandes elaboradores que espero poco a poco ir mencionando.

Lo cierto es que el primer vino del que quiero hablar no lo conocí este año, pero cada vez que lo pruebo tengo la misma sensación de sorpresa, así que lo tengo que mencionar. Piélago de la Bodega Jiméz Landi, esto es D.O. Mentrida en toledo, este vino 100% garnacha puede hacernos pensar por su color y olor incluso en una fantástica Pinot Noir, es delicado a la vez que intenso,realmente sorprendente, el que este acostumbrado a las garnachas de climas más cálidos mejor que se olviden, es la antítesis, Piélago es un vino Fresco, limpio, con aromas frutales, florales, minerales…..no terminaría nunca. Un vino para maridar con infinidad de platos,  incluso para vegetarianos sería increíble con verduras a la brasa. En todo caso por más o menos 20 euros tendremos un vino que no olvidaremos fácilmente y que está a la altura de los más grandes.

Otro vino que me dejo impresionado fue el Propiedad de la bodega Palacios Remondo D.O.C. Rioja. Este vino tiene como principal característica una mineralidad que tenia olvidada en los vinos de Rioja, de las variedades Tempranillo y Garnacha, huele a brea es su vertiente mas mineral y atractiva y fruta madura, higos, uvas pasas, equilibrado y fresco en boca. 20 euros y tendremos lo mejor de la Rioja a nuestro alcance.

Pero, la Gran sorpresa de este año para mi ha sido un vino, aunque lo tengo que hacer extensible a toda la bodega. El vino se llama El Palomar de la bodega Zarate, en Salnés muy cerca de Cambados en la provincia de Pontevedra y bajo la D.O. Rias Baixas. Esta zona conocida por sus vinos elaborados a partir de uva albariño, alberga también a algunos de los elaboradores más interesantes y que más apuestan por el terroir.

racimo del viñedo El Palomar.

 

El Palomar procede de un pequeño viñedo con el mismo nombre, se debe a que hay un viejo y palomar en su interior. Esta parcela es muy pequeña apenas media Ha. de la variedad albariño. Esta conducida en emparrado y fue plantada en 1890 sin porta injertos, no conoce los tratamientos químicos. El Palomar es un vino aromático con  notas minerales muy marcadas gracias al suelo granítico y poco profundo del que proviene su materia prima, también aparecen todos esos aromas a fruta exótica  característicos de la variedad en su mejor expresión, un vino limpio intenso y fácil de maridar, parece nacido para acompañar los frutos de ese mar que se puede tocar en apenas 1 km desde la parcela.  Así que no es de extrañar que de este singular viñedo proceda un vino único que por un precio entorno a 20 euros, ha sido para mi lo mejor de 2014.

El Palomar.

 

¿Olor a corcho?

corcho

El Olor a corcho, ¿es olor a corcho?. Siempre he creído que seria más correcto que cuando abrimos una botella de vino y encontramos ese característico olor a moho con ese desagradable sabor dijéramos “me huele a que Monsanto esta haciendo de las suyas”, pero creo que esta es una expresión políticamente poco correcta, así que, siendo rigurosos tendríamos que decir, “este vino tiene TCAs”(tricloroanisol).

Ahora la explicación de lo anterior.

El Tricloroanisol=TCA es un compuesto volátil presente en el ambiente que, si es absorbido por el corcho, puede alterar la calidad del vino. Los precursores del TCA estuvieron presentes durante años en pesticidas y fungicidas y, aunque actualmente su uso está prohibido en Europa, persisten en el medio ambiente por su carácter no biodegradable. Por eso, si un alcornoque esta expuesto a este compuesto, el tapón fabricado con su corteza puede contaminar el vino. Hay que decir que el poder contaminante del TCA es enorme, una cucharada sopera seria suficiente para estropear una piscina olímpica llena de vino.

Esta es una de las virtudes del vino, trasmite cada año climático en una zona concreta en cada botella, de la misma forma que los desequilibrios y todo aquello que acontece en su entorno. En este caso una agresión seria, que de no haber tenido consecuencias económicas tan importantes, hubiera pasado inadvertida.

Uno de los injustos perdedores en todo esto, ha sido la industria del corcho. Un material noble, sostenible y muy beneficioso para el vino, permite la micro oxigenación que es una de las claves de su conservación y correcta evolución.

La publicación científica European Food Research and Technology calcula que entre un 0,1% y un 10% de las botellas que llegan al mercado podrían estar afectadas por TCA. Esto supondría, en el peor de los casos, un volumen superior a los 300 millones de botellas de vino contaminadas cada año en todo el mundo.

Bien, creo que la cifra real se acerca mas al 0,1% que al 10% aun así la cantidad es enorme. La industria del corcho ha conseguido minimizar su influencia en este problema con eficacia y hoy en día de las botellas afectadas menos de un 3% son causa directa del corcho, los TCAs están en todas partes y la correcta limpieza en las bodegas es clave. Dicho esto, ¿es justo llamar a la presencia de TCAs olor a corcho?. Pienso que no. Tendríamos que decir, ” este vino tiene TCAs”.

 

retrato-04